Juan, estaba tan tranquilo estudiando en la biblioteca ya que estaba en exámenes finales, era última hora y estaba a punto de cerrar, por lo que solo quedaba él dentro. La bibliotecaria tetona, aprovechando que no había nadie más, se fue por debajo de la mesa y agarró su polla sin mediar palabra alguna con él. El joven se quedó tremendamente sorprendido, pero no desaprovechó la oportunidad de darle caña de la buena a semejante madurita en mitad de la biblioteca.