El marido de Shay Evans es un hombre muy importante al que le sobra el dinero, por lo que tiene muchos enemigos y para protegerse así mismo y a su mujer, tiene a varios guardaespaldas contratados. Debido a su trabajo, muchas veces pasa más tiempo de viaje o en la oficina que con su propia mujer, la cual se siente sola y aburrida la mayoría del tiempo. Ella tiene sus necesidades y un día con uno de sus empleados, terminó tocándose el coño y tentándole para que le diese a probar su polla. No pudo resistirse a la portorriqueña y como vemos, disfrutó de sus mamadas en el salón hasta follársela con todas sus fuerzas, acordando guardar el secreto de lo que acababan de hacer.