Siempre que se pone a follar, esta japonesa suele gemir mucho y hacer mucho ruido, llamando la atención de algunos vecinos. Para que no piensen mal de ella y no la tengan por una golfa, ahora siempre que está a punto de correrse se tapa la boca y así evita que la escuchen. Y es que tiene como novio a un semental que le da caña casi a diario, dejando su coño oriental mojadito cada vez que follan, por eso ella tiene que controlarse para no acabar montando un escándalo con los orgasmos que tiene y que se escuchase por todo el edificio.