Un día, cansada de la monotonía y de su vida aburrida, esta madura colombiana cogió la maleta y se marchó a vivir a España una nueva vida dejando todo atrás, incluido a su marido. Como el sexo y el porno le apasionan, durante mucho tiempo se ganó la vida haciendo escenas porno caseras como esta, contrataba a un profesional del sexo más joven que ella y se pasaba un buen rato follando duro con él mientras lo grababa todo para luego vender las escenas a productoras como Fakings, que estaban encantados de recibir sus espectaculares vídeos porno amateur.