Como llevo semanas de mucho estrés en el trabajo, una buena amiga que acaba de terminar un curso de masajista, se ofreció a darme un masaje de lo más relajante con el que, según ella, iba a salir como nuevo. Estando ya acostado en su camilla, al levantar la mirada la veo vestida solo con un tanga diminuto y tras embadurnar todo su cuerpo con aceite corporal, se fue directamente a mi polla para regalarme el masaje mas «relajante» que me han dado en toda mi vida.