Llevaba un buen rato intentando colocar un cuadro, pero la verdad es que el bricolaje no se me da nada bien, así que aprovechando que mi abuelo andaba por casa le pedí ayuda y el vino encantado. No se si fue porque llevaba una faldita muy corta y se me veían las bragas, el caso es que de repente mi abuelo se sacó su pequeña polla y me la puso en la cara, y yo aunque soy muy tímida no dudé en aprovechar la ocasión para volver a tener un orgasmo, ya que llevaba muchos meses sin tener relaciones con un hombre, aunque fuera mi abuelito.