Su empresa lo había mandado de viaje y después de hacer todas las gestiones pertinentes, quiso disfrutar un poco del ambiente. Estando de copas, conoció a dos jóvenes tailandesas que parecían interesadas en pasar un buen rato con él. Así que tras tomar algo, le acompañaron a su habitación de hotel, donde no tardaron en bailar en ropa interior para ponerle cachondo. Enseguida surtió efecto y los tres pasaron una noche de sexo salvaje, donde incluso una de las asiáticas se atrevió a practicar sexo anal, logrando que el viaje de este tipo fuese más por placer que por trabajo.