Había sido un mes de muchos gastos debido a las fiestas que se pegó y también a toda la ropa nueva que se compró aprovechando las rebajas, así que se quedó sin dinero para pagar el alquiler, pero tenía una idea para que su casero le perdonara ese mes. Quedó con él en casa y lo recibió con un escote de vértigo que provocó que el hombre no pudiera ni mirarla a los ojos… después de un buen rato charlando, la rubia tetona le ofreció la mejor follada de su vida a cambio del mes del alquiler, y el hombre, hipnotizado y con un calentón que ya no aguantaba más, aceptó y no paró de follársela hasta correrse sobre sus preciosas tetazas naturales.